SOBRE EL AUTOR:
 
Antonio Morales Méndez nació en Agüimes en 1956. Terminados sus estudios de bachillerato en su Villa natal (primero con los Hnos. de La Salle y posteriormente en el IES “Joaquín Artiles”), se licenció en Geografía e Historia y se especializó en Historia del Arte en la Universidad de la Laguna.

Presidente del Cabildo de Gran Canaria en la actualidad, entre 1987 y 2015 fue alcalde de Agüimes por la independiente Agrupación de Electores Roque Aguayro. Fue presidente fundador de la Mancomunidad del Sureste de Gran Canaria. Durante su trayectoria política y de representación institucional, tanto en el ámbito local como en el de la Mancomunidad de municipios a la que pertenece desde 1990, su labor y la de su equipo se han visto reconocidas con diversos premios y distinciones por parte de organismos nacionales e internacionales (FEMP, ONU, Gobierno canario, etc). En los últimos años se ha significado especialmente en la defensa de la implantación de las renovables en Canarias y forma parte de la Plataforma Por Un Nuevo Modelo Energético de Gran Canaria.

También es patrono de la Fundación Renovables, conformada por personas de distintos ámbitos, desde empresas, asociaciones, sindicatos a centros de investigación, organizaciones ecologistas, formaciones políticas, etc., del conjunto del Estado, con un objetivo común: la defensa de un modelo energético basado en fuentes limpias, autóctonas, inagotables y disponibles a coste cero, que ofrece la naturaleza.

Ha publicado cuatro libros (“Reflexiones Compartidas”, “Nos Faltan Luces. Reflexiones sobre un nuevo modelo energético”, “Tiempos difíciles. Apuntes para repensar la democracia” y “Energía, Poder y Clima") y numerosos artículos en distintos medios de comunicación y revistas especializadas.

 

      

CELEBRAR PARA IMPULSAR INFECAR
Escrito por Antonio Morales Méndez   
Lunes, 21 de Marzo de 2016

A Gran Canaria y a Canarias les ha sentado muy bien la libertad y las infraestructuras para relacionarnos con el mundo. Una isla o un archipiélago no puede sobrevivir si está sometida a restricciones comerciales con su entorno natural que es el mar y, a través de éste, el mundo. Así lo entendieron desde el primer momento de la conquista los Reyes Católicos cuando firmaron el Fuero Real para la isla de Canaria (el conocido como 'libro rojo'). Éste sería el primer reconocimiento institucional de un espacio de libertad comercial o, como se dice ahora, un 'paraíso fiscal'. Hay otros episodios que coinciden con las etapas más brillantes de desarrollo económico de la isla: la libertad para comerciar con el imperio británico, los Puertos Francos, la construcción del puerto de La Luz, la creación del Cabildo, la división provincial, el aeropuerto, el Régimen Económico y Fiscal (que nunca ha podido mostrar todo su potencial por constantes limitaciones a su desarrollo). Y más recientemente, la creación de la Feria del Atlántico, la primera de Canarias y de las más importantes del Atlántico Sur, así como el Pabellón de Congresos, el primero de Canarias.

El pasado martes se  cumplieron 50 años de la inauguración de la primera edición de la Feria Española del Atlántico. El 15 de marzo de 1966 fue un día muy importante para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, para la isla de Gran Canaria y para toda Canarias. Con la inauguración de la I edición de la que oficialmente se llamó Feria Española del Atlántico se puso a nuestra isla en el mapa. En pleno franquismo, a pesar del miedo que tenía el régimen a las diferencias y de la visión centralista del Estado, Gran Canaria fue elegida escaparate comercial ante los países africanos que acababan de nacer en la década de la descolonización del continente.

Se trataba del primer recinto y del primer certamen ferial, en el sentido moderno del término, de toda Canarias. Desde su primera edición, la Feria del Atlántico fue un acontecimiento social y económico. El ministro de Comercio, García Moncó, asistió a la inauguración y comentó que era el espacio ideal para acercar los productos de la industria española al continente africano. Que el puerto grancanario, el  más cercano a África sería el gran centro reexpedidor de mercancías africanas hacia Europa. El entonces delegado de Comercio en Las Palmas, Pedro León García de la Barga, le había vendido muy bien la idea. La imagen de la isla como puente con África se proyectó en los periódicos, emisoras de radio, en televisión y hasta en el Nodo que ponían en los cines. En aquellos tiempos grises la periferia de Las Palmas de Gran Canaria era una zona con una imagen desértica, despoblada, que se llenó de los colores de las banderas de los países africanos que participaron en la Feria. Algunos recuerdan aún ese día, otros hemos vivido desde niños con expectación y entusiasmo las sucesivas ediciones de nuestra primera feria internacional y los más, las nuevas generaciones, tienen el conocimiento vivo en la memoria familiar de lo que ha sido un hito en la historia social y económica de Gran Canaria. El paisaje de la infancia de muchos grancanarios y grancanarias está lleno de esos momentos en la Feria del Atlántico, unas veces excursiones familiares y otras veces con sus colegios. Los stands de coches, de artesanía de diferentes países y continentes, hombres y mujeres fabricando puros habanos, máquinas que empaquetaban cigarros ante los ojos abiertos de los niños, las banderas, las fuentes, la presencia de comerciantes africanos, los grandes espacios abiertos…Los chiquillos que ya no son tan niños pudieron disfrutar ya a finales de los 60 de la imagen de una ciudad y una isla abiertas al mundo.

La prensa del día de la inauguración recordaba que el Puerto de La Luz ya había acogido al Queen Mary y al Queen Elisabeth, los trasatlánticos más grandes del mundo. En la primera edición estuvieron representantes del gobierno y del sector comercial de Mauritania, Camerún, Senegal, Sierra Leona, República Malgache, Etiopía, Gabón, Kenia, Nigeria, Dahomey, Chad, Níger, Gambia, Togo y Costa de Marfil, Marruecos y Zaire. Algunos de esos países ya han cambiado de nombre. Según el balance que hizo el comité ejecutivo de la Feria y según la prensa de la época, en la I edición, que duró del 15 al 30 de marzo de 1966, hubo 320.000 visitantes. En un recinto de 36.000 metros cuadrados, los stands ocuparon 9.000 metros y hubo 6.000 metros de espacios libres. Acogió a 272 expositores y el valor de las mercancías expuesta fue de 70 millones de pesetas, una cifra considerable para esa época. El 65% de las mercancías se vendieron en el interior. Hubo operaciones comerciales con países africanos y europeos.

En este medio siglo, la Feria del Atlántico no ha tenido, como sería de esperar, 50 ediciones. Y es que, lamentablemente, la importancia que se le dio en la primera década fue decayendo. Desde el nuevo Gobierno del Cabildo de Gran Canaria apostamos por revitalizarla y llevamos meses trabajando en ello. El próximo mes de noviembre volveremos a celebrar una nueva edición de la Feria Internacional del Atlántico dedicada al turismo, el principal sector económico del archipiélago y aquél en el que tenemos una ventaja competitiva a nivel internacional. Y mirará a África y a Latinoamérica, sin olvidar a Europa, donde están los grandes mercados del turismo que viene a Canarias. Este planteamiento no es nuevo en las instalaciones de la Institución Ferial de Canarias, ya que en 1967  se celebró una feria centrada en el Turismo: “Expotur “. Repito la fecha: 1967, ¡catorce años antes de que naciera Fitur en Madrid, en 1981. También ese año se celebró el I Congreso Mundial de la Federación de Asociaciones de Agencias de Viajes. Y en 1989 y 1990 se celebró Atlantur.

La sociedad y la economía han cambiado mucho en estas cinco décadas. También la forma de celebrar las ferias y las exposiciones internacionales. Pero queremos recuperar esa filosofía inicial, esa visión de nuestra isla ubicada donde está, en el Atlántico, junto al continente africano y mirando también a Latinoamérica. Más allá de internet y las nuevas tecnologías, propuestas como las de nuestra Feria hacen posible la relación de las personas y de las empresas, el trato directo, el acercar posiciones cara a cara para poner en contacto la oferta y la demanda.

Y en este afán, este Cabildo Insular de Gran Canaria del que depende INFECAR, ha hecho de la potenciación de la misma una bandera, uno de nuestros proyectos principales. Ya para este ejercicio hemos aumentado su dotación presupuestaria y el Consejo Directivo de la institución ferial ha programado para 2016 un incremento importante en el número de certámenes, duplicándolos respecto del ejercicio pasado. Pero esta decisión, este impulso a la Feria por parte del Cabildo, necesita la complicidad, el respaldo sincero y esperanzador de los agentes económicos y de la sociedad grancanaria. Cada vez que surge en una conversación el tema de INFECAR percibo, de forma inequívoca, el interés de que resurja, de que sea de forma efectiva un instrumento importante del desarrollo social y económico de Gran Canaria. La Feria es de la ciudadanía.

 

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