SOBRE EL AUTOR:
 
Antonio Morales Méndez nació en Agüimes en 1956. Terminados sus estudios de bachillerato en su Villa natal (primero con los Hnos. de La Salle y posteriormente en el IES “Joaquín Artiles”), se licenció en Geografía e Historia y se especializó en Historia del Arte en la Universidad de la Laguna. Economista de Honor del Colegio de Economistas de Las Palmas por sus realizaciones y proyectos en defensa de un desarrollo sostenible.

Presidente del Cabildo de Gran Canaria en la actualidad, entre 1987 y 2015 fue alcalde de Agüimes por la independiente Agrupación de Electores Roque Aguayro. Fue presidente fundador de la Mancomunidad del Sureste de Gran Canaria. Durante su trayectoria política y de representación institucional, tanto en el ámbito local como en el de la Mancomunidad de municipios a la que pertenece desde 1990, su labor y la de su equipo se han visto reconocidas con diversos premios y distinciones por parte de organismos nacionales e internacionales (FEMP, ONU, Gobierno canario, etc). En los últimos años se ha significado especialmente en la defensa de la implantación de las renovables en Canarias y forma parte de la Plataforma Por Un Nuevo Modelo Energético de Gran Canaria.

También es patrono de la Fundación Renovables, conformada por personas de distintos ámbitos, desde empresas, asociaciones, sindicatos a centros de investigación, organizaciones ecologistas, formaciones políticas, etc., del conjunto del Estado, con un objetivo común: la defensa de un modelo energético basado en fuentes limpias, autóctonas, inagotables y disponibles a coste cero, que ofrece la naturaleza.

Ha publicado cuatro libros (“Reflexiones Compartidas”, “Nos Faltan Luces. Reflexiones sobre un nuevo modelo energético”, “Tiempos difíciles. Apuntes para repensar la democracia” y “Energía, Poder y Clima") y numerosos artículos en distintos medios de comunicación y revistas especializadas.

 

      

AQUEL SUEÑO EN EL PATIO DE UN COLEGIO
Escrito por Antonio Morales Méndez   
Miércoles, 24 de Febrero de 2016

Este domingo nuestra isla volvió a soñar. El Gran Canaria se enfrentó con ambición, honor y dignidad al Real Madrid en la final de la Copa del Rey. En el Coliseum de A Coruña los jugadores del Herbalife Gran Canaria lucharon hasta el último minuto contra un equipo que ya había ganado el preciado trofeo en 25 ocasiones. Pero al final no fue posible la remontada que los amarillos  sí habían logrado  frente al Valencia Basket el jueves y el Dominion Bilbao el sábado.

Fue un sueño de cuarenta minutos para escribir una de las páginas más grandes del deporte canario protagonizado por un equipo que nació en el patio del Colegio Claret hace 53 años y que hoy hace posible que miles de niños y niñas se ilusionen con el baloncesto en los patios de sus colegios. Tuvimos la oportunidad de compartir ese sueño con los miles de aficionados que se quisieron acercar al Gran Canaria Arena que el Cabildo abrió para que la afición pudiese compartir las emociones y la ilusión colectiva durante la retransmisión televisiva. El Herbalife Gran Canaria estuvo durante muchos minutos mandando en el marcador, demostró que el sueño no está vetado a los más pequeños. Sobre el parqué gallego nuestros campeones no bajaron las manos en ningún momento, sudaron las camisetas y lograron que la conquista de la tercera Copa consecutiva del Real Madrid no fuese un paseo triunfal para las estrellas del firmamento de la ACB. No ganaron la Copa, pero sí la estima, el respeto, el reconocimiento, el apoyo de miles de seguidores.

El esfuerzo también lo supieron ver los aficionados amarillos que se habían trasladado a Galicia y recibieron con aplausos a los jugadores cuando salían del Coliseum. Y también los seguidores que se acercaron de madrugada al aeropuerto  de Gran Canaria a recibir al equipo al grito de “Campeones, oe, amarillo oeoe…” El entrenador amarillo, Aíto García Reneses, que va camino de los 70 años y que en su larga trayectoria profesional tiene en su haber cinco títulos de Copa (todas con el  Barça ) se mostró “orgullosísimo de la entrega e ilusión del equipo”. Después de haber saboreado la gloria y también haber experimentado derrotas Aíto supo dirigir al equipo y cuando acabó el partido puso su hombro para  consolar a aquellos hombres que habían jugado como héroes y al final lloraban como niños que despertaban tras un sueño que estuvo tan cerca de ser realidad.

Cantaba Andrés Molina en el Taller Canario (junto a Pedro Guerra y Rogelio Botanz) “Yo también nací en el 63 y desde allí llegué hasta hoy aquí.” Precisamente en 1963 en el  patio de un colegio nació este club que hoy se codea con los grandes. En esos patios de colegios donde nacen tantos sueños. La isla de Gran Canaria vivió un fin de semana intenso de emociones. Mientras la manta de nieve cubría la cumbre, el sábado la Unión Deportiva Las Palmas se enfrentaba al Barça en el Estadio de Gran Canaria, los jugadores amarillos tampoco permitieron que las estrellas blaugranas hiciesen un paseo triunfal, y aunque ganaron y se llevaron los puntos, fue una victoria por la mínima. Y jugaron mejor.

Este fin de semana el nombre de nuestra isla ha estado protagonizando informativos de televisión y radio de toda España y también ha estado muy presente en los periódicos y  las redes sociales por la coincidencia de dos acontecimientos deportivos con equipos de primer nivel, por la celebración de los carnavales en la capital  y por la insólita imagen de la cumbre nevada. Fin de semana de contrastes, el frío de la cumbre con el calor de nuestra gente, de una afición que ha estado con sus equipos. En mis intervenciones públicas he insistido en recordar ese origen del Granca en 1963 en el patio de un colegio. Porque, volviendo a la canción de Andrés Molina que en su nombre lleva el año del nacimiento de este equipo tan vinculado al Cabildo: “Yo también, no quiero volverme sal, lo que fue que sirva para crecer”, nuestra idea desde el Cabildo es seguir apoyando a este equipo que ya no lucha por no descender de categorías, sino por arrebatar trofeos a los grandes. Es dinero público el que se dedica a este Club y el retorno en forma de proyección de la Isla y en retazos de felicidad colectiva lo justifican. Pero también nuestro mensaje es que esto debe servir también para proyectar el deporte base, la difusión de los valores deportivos en los colegios, en nuestros pueblos, en los barrios de nuestras ciudades. Como los versos de Pedro Lezcano de su poema “Deseo”: “Yo entiendo que el mar quiere ser cielo./ Desde su verde corazón asoma/ un ansia soterrada de paloma/ un espumoso frenesí de vuelo”. Nuestro deseo es seguir soñando con alcanzar las estrellas sin olvidarnos que somos mar y que, como dicen otros versos del mismo poema “el mar es suelo, blando, pero suelo.” Acompañaremos los sueños de las estrellas deportivas, pero no nos olvidaremos de la gente que está aquí, en el suelo, aunque eso sí, soñando siempre con nuevas metas. Gracias, muchas gracias,  a todos los que han hecho posible estos momentos.

 

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