SOBRE EL AUTOR:
 
Antonio Morales Méndez nació en Agüimes en 1956. Terminados sus estudios de bachillerato en su Villa natal (primero con los Hnos. de La Salle y posteriormente en el IES “Joaquín Artiles”), se licenció en Geografía e Historia y se especializó en Historia del Arte en la Universidad de la Laguna.

Presidente del Cabildo de Gran Canaria en la actualidad, entre 1987 y 2015 fue alcalde de Agüimes por la independiente Agrupación de Electores Roque Aguayro. Fue presidente fundador de la Mancomunidad del Sureste de Gran Canaria. Durante su trayectoria política y de representación institucional, tanto en el ámbito local como en el de la Mancomunidad de municipios a la que pertenece desde 1990, su labor y la de su equipo se han visto reconocidas con diversos premios y distinciones por parte de organismos nacionales e internacionales (FEMP, ONU, Gobierno canario, etc). En los últimos años se ha significado especialmente en la defensa de la implantación de las renovables en Canarias y forma parte de la Plataforma Por Un Nuevo Modelo Energético de Gran Canaria.

También es patrono de la Fundación Renovables, conformada por personas de distintos ámbitos, desde empresas, asociaciones, sindicatos a centros de investigación, organizaciones ecologistas, formaciones políticas, etc., del conjunto del Estado, con un objetivo común: la defensa de un modelo energético basado en fuentes limpias, autóctonas, inagotables y disponibles a coste cero, que ofrece la naturaleza.

Ha publicado cuatro libros (“Reflexiones Compartidas”, “Nos Faltan Luces. Reflexiones sobre un nuevo modelo energético”, “Tiempos difíciles. Apuntes para repensar la democracia” y “Energía, Poder y Clima") y numerosos artículos en distintos medios de comunicación y revistas especializadas.

 

      

ESTAMPAS DE LA NAVIDAD CANARIA
Escrito por Antonio Morales Méndez   
Lunes, 28 de Diciembre de 2015

Después de la cita electoral del domingo pasado y tras una semana de declaraciones victoriosas desde todas las siglas, después de tantas tertulias y artículos periodísticos que intentan dibujar pactos de ciencia ficción o acuerdos posibles, después de tanto análisis sesudo sobre  el nuevo escenario político, les supongo a ustedes saturados y prefiero dedicar este espacio para reflexionar en voz alta sobre las fechas en las que estamos: la Navidad.


Hace años que el Cabildo de Gran Canaria está implicado en la celebración de actos culturales y ferias para que podamos disfrutar mejor las fiestas navideñas. Este mismo sábado inauguramos la Feria de la Infancia y la Juventud, Ecoplaneta 2015, un espacio para que los niños y niñas puedan pasar el tiempo libre junto al resto de la familia. Quienes se acerquen hasta el 4 de enero a Infecar podrán comprobar que este año el Cabildo ha realizado la edición más ecológica de las ferias de infancia y juventud celebradas hasta ahora.  El día que presentamos la feria les decíamos a los periodistas que la conciencia medioambiental se adquiere desde la educación, y creemos que en estas actividades  tienen una buena oportunidad de relacionar los juegos con la naturaleza. De esta forma los niños y jóvenes pueden tomar conciencia y ser ellos los que luego con sus mensajes sobre reciclaje o sobre agricultura ecológica puedan educar a los mayores de la familia. Seguramente en la memoria de su infancia cuando no sean niños no solo estará la visita a los belenes o la ilusión de la noche de Reyes, también podrá estar el recuerdo de lo que pueden aprender estos días Ecoplaneta y un mayor respeto y amor a la naturaleza y a nuestro entorno.

Frente al consumismo de estas fechas y a la búsqueda del último artilugio tecnológico que suele importarse de potencias industriales, desde la Fundación para la Etnografía y la Artesanía Canaria (FEDAC) promocionamos los productos creados por nuestros artesanos y artesanas y apoyamos las ferias de artesanía que se celebran en diferentes municipios. Se trata de aprovechar esa costumbre navideña de regalar para poner en valor el trabajo de nuestros artesanos y artesanas.

Desgraciadamente a la Navidad le ocurre como a otras costumbres populares canarias, se van perdiendo tradiciones isleñas para dar paso a modas importadas. Hace años escribí sobre la pérdida de tradiciones como la de Los Finados (aunque en algunos pueblos se sigue rindiendo homenaje a nuestros muertos cada mes de noviembre) y la importación de tradiciones como la de Halloween que no tienen ninguna vinculación con nuestra cultura. No planteo que nos encerremos al mundo ni que levantemos muros a otras influencias culturales, pero sí creo que desde las instituciones públicas y desde la propia sociedad debemos apostar siempre por la cultura de aquí, que ya se encargarán en otros países de defender la suya.

Precisamente con esa filosofía de defensa de lo nuestro con una visión abierta al mundo hace unos días inauguramos la exposición “Nacimientos del mundo” en la Casa de Colón, 45 belenes de más de 30 países. Más allá de las creencias personales, la Navidad es un fenómeno universal que se vive de forma diferente en cada pueblo, eso se puede comprobar en esta exposición de belenes de varios continentes. Hay numerosos ejemplos de los efectos negativos de la Globalización que intenta imponer un modelo cultural importado. La Navidad no es ajena a esos problemas. Cada año cobra más importancia Papa Nöel frente a la tradición de los Reyes Magos. El personaje más popular entre los niños de Estados Unidos, Santa Claus, tiene los colores de la Coca Cola. No se trata de una casualidad. Hace años, en 1931,  la famosa marca de refrescos encargó a su agencia publicitaria el diseño de un personaje entrañable que encarnara el espíritu de las fechas navideñas. El resultado fue una representación de Santa Claus vestido con los colores rojo y blanco, los colores del refresco que ha durado hasta nuestros días. Cada año vemos más esa figura de Papá Nöel con esos colores subiendo  a nuestras azoteas o colgado de una ventana.

Junto al famoso refresco la otra gran referencia del modelo cultural norteamericano es la empresa McDonald. El escritor y periodista Vicente Verdú cuenta en su ensayo “El planeta americano” que “Desde los años sesenta Mc Donald requiere a sus establecimientos la exhibición de una bandera nacional y una placa con la figura de un águila que porta en su pico una cinta con la leyenda: McDonald,s The American Way. Ronald Mc Donald, un personaje que salía en la televisión interpretado por William Scott en 1967, era identificado por el 97% de los niños norteamericanos, en segundo lugar después de Santa Claus”.

Quizá en Canarias se imponen de forma más fácil que en otros lugares los modelos culturales que impone la Globalización. Manuel Alemán supo explicar muy bien las causas de esta especie de gusto por lo foráneo que suele desplazar a lo nuestro. En “Psicología del hombre canario” Manuel Alemán planteaba que “ El Mimetismo es una postura imitativa de las formas exteriores. Es un mecanismo de defensa promovido desde la lucha por la existencia, desde la necesidad de sobrevivir. Todos los pueblos dominados han sufrido este fenómeno de “infancia psicológica”, convirtiéndose en pueblos imitadores para así, en la seguridad del “padre”, paliar la incertidumbre de su inconsistencia. Y este es el caso de Canarias. Parece como si el temor al padre”, en nuestro caso Castilla-Europa, le impulsara a imitarlo para así evitar su enfado y su amenaza.” Alemán hablaba de la influencia de Castilla y Europa, pero 30 años después de la publicación de su obra está claro que Estados Unidos es uno de los principales orígenes de ese modelo cultural que se intenta imponer junto al pensamiento único.

La Navidad es un buen momento para rebelarse contra esas imposiciones y el consumo puede ser uno de los caminos. Si los Reyes Magos (o, cada vez más, el Papa Noel), traen a nuestros hijos regalos que tienen que ver con nuestra cultura como libros de literatura infantil de Pepa Aurora o Isabel Medina, juguetes didácticos que hablan de nuestra historia, juguetes hechos con material reciclado en lugar de productos “made in China”, si aprovechamos esa costumbre de regalar y le damos la vuelta, podemos contribuir a tener unas navidades más respetuosas con nuestra cultura. Si además son juguetes no bélicos y no sexistas, contribuimos a realizar una educación en valores.

Ahora que estamos hablando de la Navidad y la identidad es bueno recordar que fue precisamente el día de Navidad de 1937 cuando se estrenó “Sombra del Nublo”, el himno de Gran Canaria. La canción creada por Néstor Álamo (que firmó con el seudónimo Fulken) fue interpretada por Josefina de la Torre durante la celebración de la Fiesta Pascual de Gran Canaria en el teatro Pérez Galdós. El espectáculo “Estampas canarias” incluía una representación de un belén canario. Las ropas de los artistas fueron diseñadas por Néstor Martín Fernández de la Torre, que no dudó en impregnar su trabajo de elementos de la identidad canaria. Durante las funciones que llenaron el Pérez Galdós las fechas navideñas de 1937 se escucharon canciones como “La Peregrina”, “el Arrorró” o “Santo Domingo”. La prensa de la época recogía que a una de las representaciones acudieron casi todos los 500 turistas del vapor alemán Milwaukee que esos días estaba en puerto de la capital.

En 1968, cuando defender la identidad canaria podía costar la prisión, Agustín Millares escribió el poema “La tierra que me llama”. Decía el poeta grancanario: “No para verme enterrado/ eché raíces aquí/ la tierra donde nací/ sino para ser árbol/ que, sin dejar su raíz/ se beba el aire más alto./Hoy me tiene sin cuidado/ lo lejos que pueda ir/ la luz del día buscando./Aún con los ojos cerrados,/aquí vendría a morir./(La isla me estará llamando)./Eché raíces aquí”. Defender nuestra cultura frente a modelos importados no es renunciar, como dicen los versos del poeta, a “beber el aire más alto”. Se trata de eso que también decía una canción de Pedro Guerra: “Soy de un país, soy de aquí, de donde el mar llega al final de cualquier calle. Soy del mundo desde aquí”.

Con el belén de Arena en Las Canteras, los Autos de los Reyes Magos en Agüimes, Gáldar o La Aldea, con los mazapanes, almendras y turrones de Tejeda, la feria de artesanía y el belén en San Telmo y muchísimos más en distintos rincones de Gran Canaria o la noche mágica de Reyes cada 5 de enero, así vamos viviendo tradiciones y nuevas costumbres. Y seguramente miles de turistas que prefieren pasar las navidades aquí antes que en sus fríos países, disfrutan estos días de todas esas estampas de la navidad canaria que les podemos ofrecer, igual que hicieron aquellos 500 alemanes que en 1937 fueron al teatro Pérez Galdós a ver el espectáculo “Estampas canarias”. Se trata de nuestra aportación a una Globalización en positivo, donde cada pueblo tiene su cultura y su identidad sin necesidad de ser asimilados por un modelo único impuesto desde el exterior.

 

 

 

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